Marcas personales que dejan huella

Somos fruto de nuestros talentos

Liderazgo personal

Las carreras solían caracterizarse por su linealidad, siendo común el caso de personas que prestaban servicios y realizaban sus aportes previsionales a una única empresa u organización a lo largo de su recorrido laboral. Eran épocas en las que primaba la estabilidad y el trabajador contaba con protección social.

Sin embargo, el contexto comenzó a modificarse a partir de la búsqueda de una mayor eficiencia y productividad del factor trabajo (las personas); traduciéndose ello en reducciones de su costo, flexibilización y contratación de mano de obra temporaria. Emergiendo trabajos no asalariados, informales, precarios y vulnerables; fragmentándose la linealidad de las biografías y carreras. (Beck, 2002; Mora Salas y Pérez Sáinz, 2006).

Ante este escenario, la posibilidad de retornar a anteriores formas no parece ser viable frente a la evolución de la tecnología y de la economía mundial, caracterizadas por una enorme innovación que si bien puede destruir puestos de trabajo en determinados sectores, logra al mismo tiempo generar nuevas oportunidades de manera constante. Independientemente de un contexto de complejización del mercado laboral, se nos presenta una excelente oportunidad de descubrir y potenciar nuestras habilidades.

Definamos nuestro propio camino

En este momento una empresa te necesita, pero aún no te conoce. Todos en algún momento de nuestras carreras laborales hemos sentido que:

  • No se nos valora adecuadamente
  • Hemos alcanzado un techo
  • Deseamos obtener mejores ingresos
  • Estamos cansados de depender de “malos jefes”
  • Necesitamos sacar lo mejor de nosotros

Actualmente, una carrera puede brindarnos un conjunto de experiencias capaces de dotarnos de manera constante de nuevas herramientas que junto a las relaciones, nos permitan desarrollar capacidades y reinventarnos de manera constante. De este modo, la posibilidad de crear nuestro propio trabajo, de trabajar en aquello que nos apasiona, es real y factible.

Independientemente de nuestra edad, puesto, segmento o rubro en el que nos desempeñemos, podemos sobresalir y diferenciarnos descubriendo y potenciando nuestra marca.

En sus inicios, hablar de “marca personal” era hablar de imagen, de gestos seductores y atractivos propios de antiguas publicidades de hombres y mujeres envueltos en perturbadoras tormentas de humo de cigarrillos. Hablar de marca personal también era hablar de todos aquellos elementos que permiten identificar o distinguir a alguien a partir de la percepción que propone lo estético, lo visual. “El falso encanto de la ética de la personalidad”, diría Stephen Covey. Y continuaría diciendo: “Su atractivo general, consiste en pretender alcanzar la calidad de vida de una forma rápida y sencilla (…) sin pasar por el proceso natural de trabajo y desarrollo que la hace posible”.

Es evidente que la imagen va sufriendo un deterioro. Si nos encontramos en la línea media de la vida lo notaremos al toparnos cara a cara con el próximo espejo. No todo es imagen, por lo que podemos pensar que Antoine tenía razón al decir que “Lo esencial es invisible a los ojos”. Claro, hablaba de los elementos esenciales de una marca personal, los cuales se encuentran íntimamente relacionados con el carácter y que, a la postre, dan lugar a una personalidad real fundada sobre cimientos sólidos, la cual tiene trascendencia no sólo en lo externo sino también en lo interno. Esto es, en nuestro corazón y en el de nuestras organizaciones.

¿Qué es exactamente una marca personal?

No es posible levantar una pared y colocar luego sus cimientos. Se trata de la huella que dejamos en la mente de una persona, a partir de la gestión y comunicación de nuestros auténticos valores, creencias, sentimientos, habilidades, pasiones y talentos. Por ello decimos que la misma no se crea, sino que se descubre. Además, nos permite aprender a comunicar adecuadamente lo que sabemos hacer, para no tener que “vendernos”, momento en el que aceptamos -a cambio de un ingreso- reglas de juego en cuya definición no tuvimos participación.

Además, una marca bien desarrollada nos permitirá:

  • Posicionarnos como referentes
  • Captar seguidores que pueden convertirse en clientes
  • Generar aportes de valor

A partir de esta nueva concepción, la cual tiene urgencia de ser aprehendida por quienes lideramos equipos de trabajo, es posible también ir más allá y redefinir el término o al menos proponer un concepto nuevo que quite cualquier confusión acerca de que la marca personal es sólo estética. Este concepto lleva por nombre Everlasting Branding (Marca Personal Eterna), y propone factores clave para la construcción de una marca personal perdurable y que deje una huella memorable a través de la influencia. Así como no podemos levantar las paredes de un edificio y luego colocar sus cimientos, tampoco podremos construir una marca personal sin antes haberla cimentado sobre el carácter. Es cuestión de prioridades, de jerarquías.

Al pensar en nuestra marca personal necesitamos conocer los talentos con los que hemos sido creados y cómo ellos forman parte de nuestra estructura toda vez que son considerados, trabajados y puestos en juego. Es necesario también crear hábitos que propicien la concreción de metas y objetivos, junto con una constante puesta en marcha de las acciones y escenarios de visibilidad tales como el servicio a otros y las buenas relaciones interpersonales basadas en el respeto y en el trato con dignidad.

Nuestra marca es el reflejo de nuestras decisiones y de las consecuencias que de ellas se desprenden; también de las experiencias, pero fundamentalmente de las interpretaciones que hacemos de ellas. Trabajar en nuestro desarrollo, entrenarnos, capacitarnos, leer y cultivar relaciones duraderas, es decir, invertir en nuestra marca personal, es la mejor inversión que podemos realizar. ¿Por qué?, porque es a largo plazo, y el largo plazo nos obliga a permanecer, y la permanencia es una gimnasia obligada que produce unos músculos propicios para batallas mayores.

Procuremos entonces, construir nuestra marca personal sobre valores y principios que no cambian, independientemente de las circunstancias.

Nicolás del Valle

Especialista en Dirección de Marketing y Doctorando. Se desempeña como Docente Universitario de Micro y Macroeconomía. Dirige Sol Consulting, consultora especializada en potenciar PyMEs y Startups. Además de trabajar junto a jóvenes profesionales y estudiantes potenciando sus habilidades. Desarrolla Marketing de Experiencias como herramienta de diferenciación. Reside en Mendoza, Argentina. 

Gabriel Núñez

Licenciado en Marketing, profesor y mentor. Ayuda a las personas a descubrir sus talentos, desarrollar sus fortalezas y crecer en liderazgo. Tiene una visión trascendente acerca del liderazgo y de las relaciones interpersonales. Ha trabajado para empresas nacionales y extranjeras liderando equipos comerciales. Es columnista y conferencista internacional. Creador del Método 3/33, del concepto Everlasting Branding y del Mentoring Café. En su blog, gabrielnuñez.com.ar, escribe de liderazgo, marketing y productividad personal y de equipos; entre otros temas. Reside en Córdoba, Argentina.


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