Acerca de Bien Pensado

Somos una compañía que provee información y entrenamiento en marketing para empresarios y emprendedores.

La gran mayoría de recursos que ofrecemos son gratuitos, de forma que cualquier persona con un emprendimiento o un desafío comercial pueda aplicarlas.

La misión de Bien Pensado

A veces nos preguntan por qué compartimos tanta información de manera gratuita, sin una contraprestación. No estamos acostumbrados a recibir sin que haya algo detrás; estamos programados para desconfiar. (Como el adagio popular ‘de eso tan bueno no dan tanto!’).

En Bien Pensado, como a la gran mayoría de empresarios, lo que nos mueve no es el interés económico sino un fin mucho más grande de realización personal (que por supuesto también genera ingresos), que es poder ayudar a disminuir el índice de fracaso de empresarios y emprendedores. (El cual en gran medida es por falta de marketing).

Las Pymes somos la base del crecimiento económico y generamos cerca del 70% del empleo. De esa manera, si tenemos empresas prósperas con creciente generación de empleo, tendremos familias más prósperas y por ende una sociedad más próspera.

Y para esto, cada cual ayuda con lo que sabe hacer y en nuestro caso es enseñar de marketing. Para aquellas personas que no pueden pagar nuestros servicios, cuentan con información útil a su disposición sin costo. Y para aquellos que sí pueden pagarlos y desean profundizar en la construcción de sus estrategias de marketing, tenemos varios productos.

Nuestro cliente ideal

El cliente ideal de Bien Pensado

Creemos que una buena relación comercial se basa en que las partes sean complementarias. El éxito de nuestro negocio radica en enfocarnos en clientes donde lo que hacemos genera los mejores resultados. Entendemos que no todos son clientes potenciales y por eso queremos compartir el perfil de la compañía donde nuestros productos funcionan mejor.

Generamos gran valor especialmente a Pymes y profesionales independientes que tienen el desafío de atraer más clientes calificados (no cualquiera que tenga el dinero para pagar). Tienen dificultades para identificar y comunicar sus beneficios al mercado. Requieren promoverse de una mejor manera.

Usualmente son empresas unipersonales o familiares que llevan más de un año en el mercado. Tienen dificultades para diferenciarse de la competencia y dejar de competir en precio, pues no son la opción más económica del mercado.

Han implementado algunas acciones de marketing en el pasado, pero empiezan a sentir la necesidad de organizarlas mejor, de dejar de apuntar a cualquier cosa y de definir un norte que brinde claridad. Sueñan con ver crecer su negocio, pero los consume el día a día y las frecuentes presiones del mercado. Hacen grandes esfuerzos por ofrecer buenos productos y esmerados servicios, pero los clientes parecieran no responder.

Tienen un compromiso real de implementar acciones serias de marketing y están dispuestos a dedicar el tiempo y esfuerzo para lograrlo.

Listado de clientestestimonialescasos de éxito.

David Gómez

David GomezDirector de Bien Pensado, autor de los libros El día que David venció a GoliatFacebook Toolbox, blogger en Bien Pensado y Nuggets de Mercadeo, conferencista y columnista de la revista Gerente Pyme.

Es uno de los seis Master Consultant de Duct Tape Marketing que existen en el mundo –máximo nivel alcanzado en el uso e implementación de la metodología de marketing-.

Su trayectoria profesional de más de 20 años en mercadeo incluye el haber sido Director de Marketing del Grupo Latino de Publicidad, Varta Rayovac y Avery Dennison, así como docente en posgrados de mercadeo en la Universidad de los Andes y la Universidad Javeriana en Colombia.

El dia que David vencio a GoliatAdministrador de Empresas de la Universidad Javeriana, Especialista en Psicología del Consumidor de la FUKL y MBA de Icesi-Tulane University.

Nació en Cali, Colombia, en 1970. Está radicado actualmente en Buenos Aires, Argentina.

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Para más información visite: davidgomezgomez.com

Esta es nuestra historia. La historia de un ideal

Cuando uno tiene una pequeña empresa, la vida del negocio y la de uno son la misma. La historia del negocio se vuelve nuestra vida y nuestra historia de vida se vuelve la historia de nuestro negocio. Empresario y empresa estamos tan íntimamente ligados que terminamos siendo uno solo. Moldeamos nuestros negocios en función de lo que somos, en lo que creemos, lo que anhelamos lograr y la huella que queremos dejar.

Esta es la historia de Bien Pensado. Esta es mi historia.

Todo comenzó con los pasteles de mi abuela

Cuando estaba en el colegio, para ganarme unos pesos extra a la mesada que me daban mis papás, exploré varias profesiones. Fui vendedor de calcomanías en Con-tact, fabricante de golosinas caseras y dibujante amateur de mapas por 10 pesos… esto son los 80s, era pre-Google!

A los 19 años me empezó a rondar la idea de independencia y de ‘montar algo propio’, así que empecé a vender los piononos de mi abuela a los amigos de la universidad. El pionono es un pastel típico de la zona cafetera de Colombia de donde era oriunda mi abuela, de Aguadas, en el departamento de Caldas. Un tipo de pastel en ese entonces poco conocido y exótico (el arequipe se hace en paila de cobre sobre troncos de leña!), lo cual hizo parte de su encanto. Esta fue mi primera aventura empresarial. Pasarían 20 años antes de volver a ser empresario y fundar Bien Pensado.

Piononos & Tortas

Con mis abuelos Miguel y Lucía, haciendo piononos en Cali, Colombia (1989)

Lo que me enseñaron las multinacionales sobre marketing

Una vez graduado de la universidad, recibí una muy tentadora oferta para trabajar como analista de marketing en la embotelladora de Coca-Cola en Cali. Cuando uno tiene 23 años y la pasión es el marketing, Coca-Cola es literalmente Disneylandia.

Artículo en Revista Dinero

Como Director de Marketing para Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador (2003)

A partir de ese momento me sedujo completamente el mundo corporativo, escalando de una multinacional a otra a lo largo de los años.

Era fascinante lanzar productos, diseñar campañas publicitarias, hacer investigaciones de mercado, viajar por el mundo y figurar en los medios, siempre con el apellido de grandes marcas multinacionales que abrían puertas fácilmente. (Y esto lo aprendí rápidamente como empresario, ya no hay apellidos a que apelar o colegas a los cuales acudir, hay que forjarse el propio destino).

A estas compañías y a las maravillosas personas con las que trabajé, debo mi estructura de mercadeo. Aprendí que un buen marketing no se basa en tácticas puntuales, en la idea del último libro de moda o en locas ideas creativas. Se basa en una estrategia sorprendentemente clara y sencilla, ejecutada impecablemente, con una obsesión por medir los resultados y ajustar permanentemente.

Así de simple, tenga una estrategia ridículamente clara, ejecute con obsesión, mida y ajuste. Repita el proceso. (Esta es la disciplina que caracteriza las grandes multinacionales… y esta sería la base que dio origen años después a Bien Pensado, la posibilidad de ayudar a que cualquier compañía, independiente de su tamaño, pueda implementar estos mismos principios a menor escala).

Visita de mercado

Visita de mercado a 3.900 metros de altura en Juliaca, Perú.

Mark Zuckerberg vs. Alexander Fleming

En el 2009, a pocos meses de cumplir 40 años, como muchas personas en esa etapa, empecé  replantear el futuro. El sueño que alguna vez tuve de independizarme volvió a tomar fuerza.

Era una gran encrucijada. Había visto casos poco alentadores de personas que dejaban el mundo corporativo para hacer empresa, no con muy buenos resultados, teniendo que volver a emplearse al poco tiempo.

A diferencia de quienes están en los 20s, donde los ídolos empresariales son Mark Zuckerberg o Larry Page, cuando uno está en los 40s y decide hacer empresa, los ídolos son Alexander Fleming que descubrió la penicilina a los 47 o Ray Kroc que fundó McDonald’s a los 52. Es como jugarse la vida. No es la edad en la que uno decide ensayar a ver si funciona. No con esposa, hijos e hipoteca.

Pero también es el momento en el que uno empieza a pensar, ¿cómo quisiera que fuera mi vida de aquí en adelante?, si la plata no fuera un problema ¿qué me gustaría hacer?. Y simplemente no tenía el tiempo para esperar a que la plata no fuera un problema (algo que aparentemente no le preocupaba a Alexander Fleming), así que tomamos la decisión con mi esposa de que ella mantenía su empleo y apoyaba los gastos familiares mientras yo emprendía este viaje.

La celebracion de mis 40 años

Con mi esposa Ana Cristina celebrando mis 40 y mi primer año con Bien Pensado.

Duct Tape Marketing

Hay una frase que dice, “cuando el alumno está listo, el maestro aparece”, y eso fue justamente lo que me pasó con Duct Tape Marketing.

Los años de experiencia en marketing no eran suficientes para cumplir mi sueño de ayudar a las pequeñas empresas a salir adelante. Si bien los principios de mercadeo son los mismos, la dinámica de las Pymes hacía que la metodología de trabajo no pudiera ser la misma. Tenía que ser algo mucho más estructurado, sistemático y de alguna manera fácilmente replicable. Sólo así podría tener el alcance que estaba buscando.

Cuando conocí a Duct Tape Marketing fue amor a primera vista. ¿Una método para enseñar marketing a las Pymes?, no lo podía creer. Encajaba exactamente con lo que estaba buscando. Así fue como a finales de 2009 recibí mi certificación como coach de manos del mismísimo John Jantsch, probablemente la mayor autoridad en el mundo del marketing para Pymes.

Y ahí empezó mi maravilloso viaje con Duct Tape Marketing, mis grandes amigos y mentores. El hacer parte de algo más grande que uno mismo es algo que todos anhelamos y para mí ha sido la red de consultores de Duct Tape.

Nos une el mismo sueño: dejar el mundo un poco mejor, una empresa a la vez.

Duct Tape Marketing

Con John Jantsch, en mi certificación como coach de Duct Tape Marketing.

Al final, la perseverancia arroja sus frutos

A partir de ese momento y por varios años, día tras día y noche tras noche, el creer que era posible me dio la energía, tenacidad y disciplina necesarias para construir lo que hoy es Bien Pensado.

El creer ciegamente en lo que hago y aplicar cada una de mis propias recetas, terminó logrando lo que tanto anhelé, que realmente la plata no fuera un problema. Que pudiera dedicarme a hacer lo que más disfruto.

Y como todo lo que vale la pena, hubo altibajos, días oscuros y días soleados. Un camino difícil, pero mi propio camino.

Soy feliz de hacer lo que me gusta, enseñar. De enseñar lo que me apasiona, marketing.

Y he recibido mi recompensa, haber tocado la vida de miles de empresarios. Cada empresa que sale adelante es una familia próspera, y cada familia próspera contribuye a crear una sociedad más equitativa.

Este es el mejor trabajo del mundo.

Gracias!

David Gómez

Buenos Aires 2013

Feliz viviendo en Buenos Aires con mi familia (2013).

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