No es lo que vende, es lo que resuelve

Con cierta frecuencia nos enfocamos más en promover las características que tienen nuestros productos o servicios, que en realmente las cosas que resuelven, es decir, los beneficios por los cuales debiera adquirirlos.

La diferencia no es sutil y mucho menos evidente. El enfocar la oferta en lo que realmente aprecia el mercado es pararse desde su perspectiva e incrementar sustancialmente el valor que le asigna.

Cuando nos enfocamos en el beneficio que genera o el problema que resuelve, el precio ya no es la única variable a considerar. Pregúntese, ¿cuando la gente compra mi producto o servicio, qué es lo que realmente está comprando?. Por ejemplo:

  • Asesoría contable = tranquilidad frente a la administración de impuestos = dormir en paz
  • Hotel para mascotas = cuidado de un miembro más de su familia = irse de vacaciones sin remordimiento
  • Jardín infantil = posibilidades de desarrollo para los hijos = sentirse bien en el rol de padre/madre
  • Chocolates finos = una indulgencia = consentirse y sentirse bien consigo mismo
  • Organización de eventos = facilidad de todo en un solo lugar = el mejor recuerdo de la fiesta de 15 años de su hija
  • Equipos de diagnóstico médico = medición, diagnóstico y valoración = tranquilidad al decidir un procedimiento

Todos compramos algo más que el simple servicio o producto. Compramos una expectativa de libertad, de recuerdos inolvidables, de alegría, paz interior o realización personal.

Las personas asignarán mayor valor -y por ende estarán dispuestas a pagar un mayor precio-, en la medida que consideren que lo que usted les ofrece genera grandes beneficios, les ayuda a ahorrar tiempo, aprovechar oportunidades o hacer su vida más fácil. Y esto no siempre es tan obvio y no siempre tan claramente expresado.

El producto o servicio es un medio para un fin mayor: el beneficio esperado. Cada decisión que tomamos está basada en una expectativa. Ofrezca resolver la expectativa adecuada -y por supuesto resuélvala- y logrará la preferencia. Apóyese más en solucionar un problema o capitalizar una oportunidad que en vender un producto y ganará el aprecio de los clientes.

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Acerca de David Gomez

Autor de Detalles que Enamoran, Bueno, Bonito y Carito, El día que David venció a Goliat y Facebook Toolbox. Entrenador de Marketing para América Latina, África y Medio Oriente con la ONG norteamericana Vital Voices. Antes de fundar Bien Pensado trabajó para Coca-Cola, DuPont, Avery Dennison, Varta Rayovac y el Grupo Latino de Publicidad. Ha sido docente en posgrados de marketing de la Universidad de los Andes y la Universidad Javeriana. Administrador de Empresas, Especialista en Psicología del Consumidor y MBA. Colombiano, lector compulsivo, testarudo por naturaleza y optimista por convicción :). Perfil en Linkedin

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