Las dificultades son necesarias

Las dificultades son necesarias

Las dificultades son parte de nuestra vida y traen grandes lecciones. Son dolorosas y nos cambian las reglas de juego, pero aportan algo que necesitábamos aprender. Algo necesario para dar el siguiente paso. Adquirir una competencia que nos permitirá enfrentar el mañana desde una mejor posición.

Las dificultades nos obligan a ver otros caminos

Perdí mi empleo durante la crisis económica del 2008-2009. Después de quince años de haber sido empleado, ahí estaba frente a una realidad incierta y aterradora. Como muchos nos podemos estar sintiendo ahora. Pérdida del empleo, cierre del negocio o tener que tomar decisiones drásticas para sobrevivir.

Empecé a buscar trabajo en un momento en que nadie estaba contratando, lo que me obligó a hacer otras cosas mientras alguna oportunidad aparecía. Hice algunas asesorías y esto me permitió descubrir lo maravilloso que era trabajar con empresarios para diseñar conjuntamente sus estrategias comerciales. Me inspiraba profundamente. Había descubierto mi nueva misión. Nunca más volví a buscar empleo.

Esto no quiere decir que mi nuevo emprendimiento me diera para vivir. Faltarían años para eso. Pero el haber sido despedido de mi trabajo y verme obligado a buscar opciones, me permitió ver otros caminos. Descubrir nuevas y maravillosas realidades que de otra manera hubieran pasado desapercibidas.

Aprendemos a hacer «quiebres de cintura»

Las dificultades nos obligan a hacer, como se dice en el fútbol, quiebres de cintura, cambios repentinos de dirección. Me tocó aprender a desarrollar nuevas habilidades. También cometí muchos errores.  Escribí mi primer libro, al cual no le fue muy bien, pero me enseñó valiosas lecciones para los libros que estarían por venir. Debido al traslado de Colombia a Argentina, aprendí a manejar herramientas digitales para hacer coaching virtual.

Aprendí a vivir en un contexto diferente, nuevos amigos, otra dinámica y todo lo que conlleva llegar a vivir a un nuevo país de un momento a otro. Mi cotidianidad cambió. Tenía que buscar nuevas formas de ganarme la vida, sabiendo que el pasado era historia.

Estas dificultades me enseñaron humildad. El no dar nada por sentado ni presumir que las cosas no van a cambiar. Me enseñó a desprenderme del ego y a adaptarme como mecanismo darwiniano de supervivencia. Me permitió compartir más tiempo con mis hijos y acompañarlos en su propio proceso de adaptación.

Siempre salimos adelante

No importa qué tan insuperable parezca la situación, siempre salimos adelante. Tenemos el apoyo de quienes nos rodean, y más importante, una determinación inquebrantable para crear y rediseñar nuestras vidas y modelos de negocio.

Las dificultades nos forjan las competencias que necesitamos aprender para enfrentar el mañana. No hay tal cosa como un éxito inmediato. Cada persona que logra sus metas tiene años de esfuerzo y trabajo duro detrás; de aprender de cada situación una lección fundamental.

Las crisis nos dejan cicatrices que luego luciremos con orgullo, porque solo son la muestra de que enfrentamos el destino con valentía y coraje. Con rasguños y una que otra abolladura, pero fortalecidos. Como guerreros inmortales enfrentando una realidad atemorizante. Como héroes de mil batallas que luchan por mantener intacta su misión en este mundo.

Prepárese para un nuevo día

Lo que nos está sucediendo es una gran oportunidad para fortalecer algunas cosas que necesitábamos aprender. Pero si simplemente «pasamos el momento», esperando que cese el chaparrón para después volver a lo mismo, no hicimos nada.

Hoy nos lamentamos de no haber estado mejor preparados para esta situación. Que no nos pase lo mismo en seis meses, cuando las condiciones del mercado hayan cambiado. ¿Esta preparado para enfrentar competidores que van a salir a bajar sus precios?, ¿tiene clara su propuesta de valor?, ¿cuál va a ser el argumento que le va a dar a sus clientes de por qué deberían preferirlo sabiendo que habrá sobre oferta y escasa demanda?

Esas son las cosas en las que hay que empezar a pensar. En el mañana. En prepararse para el día después. Es importante que esté listo en la línea de salida, para cuando suene el disparo y comience la carrera. Dedique estas semanas a prepararse en cada detalle, para que cuando sea el momento, esas fortalezas salgan a relucir.