Nos necesitamos unos a otros

portada articulo con imagen de soldados de fondo
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Los proveedores necesitan a sus clientes; y los clientes a sus proveedores. Las marcas necesitan a sus distribuidores; y los distribuidores a las marcas que representan. El sector privado necesita del sector público; y el sector público necesita del sector privado.

Los gremios necesitan a sus afiliados; y los afiliados a los gremios que los representan. Los pacientes necesitan a los médicos; y los médicos a los pacientes. Los estudiantes a los docentes; y los docentes a los estudiantes. Cada organización necesita incluso de sus competidores para obligarse a ser mejor y trabajar coordinadamente por fines superiores (coopetencia).

Y así, sector tras sector, ecosistema tras ecosistema, infraestructura tras infraestructura.

Solos indudablemente podemos lograr mucho, pero unidos, transformamos la realidad. Somos interdependientes, queramos o no. Somos una frágil cadena donde cualquier alteración de un eslabón, modifica toda la secuencia y genera efectos colaterales y progresivos.

¿Por qué dependemos unos de otros?

Porque no tenemos todas las respuestas – En el camino de la evolución, siempre surgen más preguntas que respuestas. Obstáculos, grandes y pequeños, simples y complejos, bifurcaciones del camino. La mirada del otro nos ayuda a ver lo que desde nuestra propia orilla no alcanzamos a identificar.

Porque no tenemos todos los recursos – Hay proyectos, iniciativas y sueños que requieren sumar esfuerzos físicos, económicos, tecnológicos y de talento. La envergadura de las grandes transformaciones supera el apalancamiento individual.

Porque no tenemos toda la experiencia – Nuestra propia experiencia es valiosa, pero limitada. Limitada por las circunstancias que hemos vivido y los desafíos que hemos enfrentado. Sin embargo, aún esperan por nosotros otros altibajos que alguien ya vivió y superó con éxito.

Porque no tenemos todas las competencias – Podemos ser muy buenos en lo nuestro, pero eso no significa que sepamos hacerlo todo. Hay capacidades, conocimientos y sensibilidades que otros han desarrollado mejor que nosotros. Unidos nos complementamos.

Porque podemos aprender de los errores ajenos – No todos los aprendizajes tienen que venir acompañados de cicatrices propias. Escuchar a otros, observar sus tropiezos y entender sus decisiones nos permite avanzar con mayor criterio. La experiencia de los demás también puede ser nuestro atajo.

Porque podemos ver realidades que creíamos inexistentes – Cada persona, empresa o sector mira el mundo desde un prisma distinto. Al relacionarnos con otros, ampliamos el mapa. Descubrimos problemas que no veíamos, oportunidades que no imaginábamos y formas de pensar que desafían nuestras creencias.

Porque podemos adoptar las mejores prácticas – Nadie tiene el monopolio de las buenas ideas. En cada industria, organización o comunidad hay aprendizajes que pueden inspirar mejores formas de hacer las cosas. La evolución también ocurre por polinización cruzada: tomar lo mejor de otros mundos y adaptarlo al propio.

Porque podemos disminuir la vulnerabilidad individual – Cuando dependemos solo de nosotros mismos, cualquier caída se vuelve más pesada. Pero cuando hacemos parte de una red, los riesgos se distribuyen, los apoyos se multiplican y la capacidad de respuesta aumenta. La colaboración no elimina la incertidumbre, pero nos hace menos frágiles frente a ella.

Soberbia versus humildad

Soberbia es presumir que necesitamos muy poco de nuestro ecosistema, que somos prácticamente autosuficientes, que tenemos poco que aprender de los demás y que nuestra forma de hacer las cosas es la mejor posible. Eso no solo es soberbia, es miopía. Es renunciar a posibilidades aún más grandes; a mundos más abundantes.

Humildad es reconocer que no tenemos todas las respuestas y que los demás, desde su perspectiva, estemos o no completamente de acuerdo, nos aportan al desarrollo. Es la única forma de crecer. Reconocer que tenemos camino por recorrer y que hay maestros en cada paso del camino.

Porque al final, crecer no es solo avanzar. Es aprender a avanzar acompañados.