El dinero no debe ser la única motivación

Venda con proposito

Venda con proposito

Si el dinero es lo que nos mueve, podemos lograr una venta. Pero si el ayudar a los clientes es nuestra mayor inspiración, podemos ganar una relación de por vida. Las comisiones van y vienen; los clientes permanecen.

¿Para qué montamos un negocio?

Un negocio no es algo que exista sólo para generar dinero. De hecho, la generación de dinero es la consecuencia de alinear coherentemente una serie de principios y valores, que al tener sentido y resonar en un grupo de personas (comúnmente llamadas “mercado objetivo”), responderán apoyando lo que la compañía venda. La venta es la consecuencia de generar esa conexión que va más allá de los beneficios funcionales.

Indudablemente usted puede ganar dinero haciendo cosas que no le apasionan, por el simple hecho de ser negocios rentables. Sin embargo en el largo plazo, es difícil mantener el ritmo y la dedicación que se requiere sólo para hacer dinero. Lo que mantiene nuestros negocios en movimiento es el propósito detrás de lo que hacemos.

Es la razón de ser que nos inspira y que dio origen al negocio. La inmensa mayoría de personas que emprenden un negocio, no lo hacen solo por el dinero. El dinero llegará cuando en el camino hacia cumplir su propósito, la gente lo nota, lo reconoce, se afilia y lo premia con su lealtad.

¿Qué sentido tiene lo que hacemos?

Tenemos la posibilidad de cambiar la vida de nuestros clientes. De mejorar la calidad de vida de las personas con los productos y servicios que comercializamos. Tenemos la oportunidad de que nuestro trabajo importe y tenga un propósito. La venta es la consecuencia de servir.

El propósito es la inspiración que nos mueve a trabajar en lo que creemos, para poder ver el mundo que soñamos. El propósito es lo que hace que nos levantemos cada mañana, no preguntándonos,»¿A quién le voy a vender hoy?», sino más bien, «¿A quién voy a ayudar hoy?».

Un negocio sin un propósito es simplemente una fuente de ingresos, una forma de ganarse la vida. Sin embargo, no hay mejor forma de ganarse la vida que tocar la vida de los demás.