¿Por qué ser un Pequeño Cerdo Capitalista?

Reseña del libro escrito por Sofía Macías para que los hippies, yuppies y bohemios sepan cómo llevar sus finanzas personales

Pequeño Cerdo Capitalista apareció en las estanterías en el 2011 y en enero de 2016 ya se anotaba su vigésima cuarta impresión con más de 200.000 ejemplares vendidos. Pero ¿cómo logra un libro que usa por título un mote despectivo llegar a tales cifras? Eso es lo que vamos a desentrañar en esta reseña.

Empecemos por el principio: La autora, Sofía Macías

Mexicanísima y por antonomasia una mujer de escritura sagaz, divertida, atrevida si se quiere, en la mejor acepción de la palabra. Escritora, periodista de finanzas y negocios que como buena latinoamericana se describe como emprendedora.

Macías tiene un canal donde se dedica, de forma entretenida, sencilla y con mucho humor a temas como manejar el dinero de forma efectiva, métodos de ahorro, pasando por tips de ahorro para estudiantes o consejos para invertir.

Su biografía dice que nació en la ciudad de México el 25 de agosto de 1984.  Se convirtió en editora de The Economist, y en febrero de 2008 abrió su canal. Estudió una licenciatura en Periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septien García y una Maestría en Administración de Empresas en la Ecole Supérieure de Commerce en Rennes en Francia. Después de graduarse, Macías comenzó a escribir muchos programas de educación financiera. Ella fue responsable del contenido de Intelligent Consume, el programa de educación financiera de Master Card. También comenzó como colaboradora de las revistas Expansión, Smart Money y Entrepreneur.

Ahora sí, El Pequeño Cerdo Capitalista

El arranque del libro es una anécdota entre amigas en la que una llama a la otra “pequeño cerdito capitalista” por tener un fondo de ahorros y una inversión en la Bolsa de Valores, a sus 22 años y que toca de forma tangencial un tema del que poco se habla cuando se tiene esa edad: el futuro económico.

Pues bien, el comienzo sin muchas dilaciones nos dice que se puede ser todo lo bohemio, activista Greenpeace, vegano o trajeado que quiera, ¡póngase a ahorrar¡ e invierta. Macías entrega un par de datos precisos sobre la Bolsa de Valores de México (el libro es totalmente local, pero sus ejemplos se pueden trasladar sin problema a cualquier región), y nos recuerda que no se necesita tener un premio Nobel de Economía para manejar su dinero de forma óptima.

1. Es hora de ahorrar: “De veritas se puede”

Este apartado se centra en el ahorro, vaya novedad, dirán algunos. Pero la forma en la que lo aborda es novedoso: Primero cuestiona el mando de los que dicen que tener la razón sobre cómo se debe manejar el tema y sobre qué tópicos, más bien el orden en el que se asumen las prioridades para comenzar su política personal de ahorro.

Entonces, empieza hablando de la motivación como primer elemento, no el balance en el banco o su plan de gastos y al mejor estilo Rayuela (Cortazar), le propone al lector que si le gusta la idea, siga leyendo o que salte al capítulo 3, para luego regresar.

Luego pasa a recordarnos esas épocas en las que o no teníamos un centavo entre el bolsillo o dependíamos del banco paterno, donde el dinero realmente alcanzaba para todo: Diversión, comida y “lujos”. Se plantea que por esos días nuestros ingresos no eran ni el 10% de nuestro ingreso actual y sin embargo, vivíamos como millonarios.

Se refiere a la “gastitis aguditis” donde da una serie de instrucciones bastante particulares, pero realmente, útiles: Amarrarse las manos, dejar de pasear por centros comerciales al principio de la quincena, mejor dicho, evitar gastarse el dinero como si usted lo recibiera a manos llenas.

De aquí en adelante la autora hace un listado de recomendaciones para los solteros, para los más grandecitos y por supuesto para los manirrotos. Entre tablas de ahorro programado, estrategias que giran en torno a eso que todos nos pasa, pero que no reconocemos, este capítulo cierra con cuatro consejos:

  • Si no lo tenemos ¿Cómo lo gastamos?
  • De poquito en poquito se va haciendo un buen montoncito
  • Quítenmelo que me lo gasto
  • Conseguir un cómplice para ahorrar.

Huyendo del boicot

Macías hace un recuento de las ideas erróneas que tenemos todos sobre el dinero y que terminan siendo artífices de auto-saboteo involuntario, sea por desconocimiento o desfachatez:

El millonario que todos tenemos dentro y que se manifiesta con cosas como: Yo invito, ostentar el carrazo del año o ir a clubes cada fin de semana. Donde hace una diferenciación: El que es rico y el gastalón.

El primero tiene Libertad Financiera, el segundo… Pues el gastalón llega hasta donde su capacidad de endeudamiento le permita (a menos que sea un completo irresponsable) y depende de las facilidades de pago.

Qué necesita para dejar de ser el segundo y aspirar a llegar a ser el primero. Según la autora la cosa gira en torno de algo que todos sabemos, pero que pocos aplicamos: “Conocer bien cómo gastas, controlar tu compritis aguditis (segunda enfermedad detectada) y poner a trabajar tu dinero”. Invertir, habla de invertir y lograr un flujo de inversiones.

Todo lo anterior basado en la siguiente pregunta ¿Crees que puedas aguantar tu ritmo actual de trabajo hasta los 87 años? La meta es convertir lo que ahorres en activos, es decir cosas que produzcan dinero sin necesidad de trabajar, recuerda Macías.

Finaliza esta sección del capítulo pidiendo que se le debe dedicar tiempo al dinero, esto quiere decir, aprender a manejarlo, a usarlo y buscar constantemente oportunidades para que crezca.

Llega luego Led Zeppelin y los descuentos que no lo son y la trampa que ellos traen consigo para los gastalones pues son un gasto que ningún poder sobrehumano logra controlar en ellos. Los mismos que se preguntan por qué nunca tienen dinero, pero cómo van a tenerlo si cada vez que ven un “descuento” se tiran encima de él como si fuera el fin del mundo y si usted es uno de esos pide, desde el texto se le pide una sola cosa: Declararse gastalón confeso, dejar de andar por el mundo declarando que ahorra porque compra con descuento.

Termina el capítulo señalando hacia ese paraíso interminable de los gastalones: Porque me lo merezco, junto con otras excusas para gastar sin techo. El asunto puede ser patológico y hace énfasis en que si bien recompensarse por temas reales está bien, no lo está tanto si es como una especie de terapia anti depresiva.

Cazando pesos y centavos

En el arranque del capítulo se hablaba de la motivación para ahorrar, en este apartado, cómo hacerlo:

  • Ahorros diarios: Reducir gastos innecesarios en todo, incluso en la comida, no pasa nada si un par de noches al mes cambia el sushi por la pizza o empieza a cocinar. Camine, no tome taxi… Encuentre dinero extra.
  • Cuelgue el teléfono, o reduzca los gastos que tienen que ver con los rubros de comunicación. ¿Realmente necesita estar conectado 7/24? ¿Duerme? Si realmente es así, pues busque planes que optimicen su dinero.
  • Hacerse útil: ¿Paga por cosas que usted puede hacer por pura flojera? No hay mucho qué decir sobre el tema.
  • Cuide el gasto de la casa: Bombillas prendidas sin necesidad, fugas de servicios (gas, agua), planee gastos y trate de reducir para que las facturas lleguen más baratas.
  • Búsquese un pasatiempo: Uno que no cueste (tanto), dibujar, practicar un deporte, aprenda algo que lo aleje de estar comprando, es una forma de inversión.
  • Haga un inventario: Cosas útiles que usted compra y deja abandonadas para luego volver a comprar porque no recuerda dónde están. Ahí hay dinero, mucho.
  • Una difícil: Aprender a comprar. Esto resulta casi que una ciencia pero si presta atención y es consciente de lo que realmente necesita no será tan duro. Por ejemplo: NO, nunca, NO, se compra algo un 24 de diciembre a las 8 de la noche, recuerda la autora. Investigue, compare, tómese el tiempo que necesite para localizar lo que necesita a precios razonables (costo-beneficio-utilidad)
  • Distinga: ¿Lo quiere o lo necesita?
  • Pagos de tarjetas de crédito: ¿Sabe usarlas? ¿Sabe a cuántas cuotas se difiere un pago según su uso? Abone dinero cuando lo tenga al pago de las tarjetas y revise de paso si el lugar donde ahorra es el adecuado por sus rendimientos. El tema es de buscar y buscar dinero en todos los gastos que realiza.
  • Finalmente, si no hay de donde, a producir extra… Esta no hay que explicarla mucho.

Ahorrar pagando impuestos

Corto, sustancioso, pero local. Este capítulo es realmente útil porque hace una aproximación técnica basada en las tasas reales de pago de impuestos (solo en México), pero recuerda que todos los gobiernos tiene exenciones por distintos rubros: Pago de salarios, honorarios, transporte social, etc. La invitación, además de buscar el libro, encontrar los beneficios tributarios de su país.

2. Metas contantes y sonantes

Pasando el umbral del lugar común (ojo que no es el qué, es el cómo, uno que se maneja muy bien en el texto) de todos los libros que buscan apoyarnos a mejorar nuestras finanzas, el del ahorro, se entra en lo que llaman los mexicanos, la carnita del asunto:

Metas contantes y sonantes

De nada sirve ahorrar si no hay objetivos. La pregunta central de esta parte: ¿Qué es lo que realmente quiere en la vida? Que a su vez se divide en las siguientes preguntas: ¿Qué está dispuesto a hacer por sus sueños? ¿Gastar menos? ¿Trabajar más horas? ¿Empezar a hacer freelance para generar más ingresos?

Se le pide entonces al lector, definir. Si ya tiene claras las respuestas a las preguntas anteriores, defina cuándo y cuánto:

  • Sea específico en lo que quiere (viaje, casa, carro, lo que sea, pero que sea concreto)
  • Monto exacto
  • Fecha
  • Explicar el cómo del asunto

Hay una tabla al final de este capítulo, es útil para los que no somos muy organizados de cabeza.

Confiesa, ¿cuáles son tus verdaderas metas?

3. ¿En qué se te va el dinero?

Presupuesto. Hay que hacer un presupuesto, pero cómo. Entonces, primero par qué sirve, el libro lo pone de forma sencilla:

  • Saber cómo usamos nuestro dinero.
  • Identificar por qué no llegamos al final de la quincena
  • Conocer nuestra capacidad real de ahorro.
  • Detectar cuáles son las áreas de oportunidad para recortar que mejor se adaptan a nuestras necesidades o situación económica.

Consejos básicos para luego empezar a definir cómo se hace un presupuesto. De esto se trata este capítulo. Es una toma paso a paso por medio de tablas donde se examinan el tipo de ingresos, el tipo de gastos.

Para ello se sugiere, Sofía Macías, dos métodos: A la antigüita y con tecnología donde se proponen opciones.

  • De lo que más valoro a lo que menos me importa (tablas para seguir)
  • Por tipo de gastos (descripción del tipo por gastos fijos o variables)
  • Detectar fugas (Gastos hormigas, cobros, membresías, etc.)

Este capítulo está lleno de, sí, tablas, pero todas explicadas, en su uso, con buenos ejemplos reales donde se concluye que cualquier plan que usted asuma para iniciar un presupuesto no puede estar pasado por la incomodidad o el desencuentro.

4. Que no te agarren en curva: El fondo de emergencia

Nadie se salva de estar salado.  Este capítulo trata cómo, por qué y para qué este tipo de fondos. La escala de sal que puede permear a un ser humano no se puede determinar porque está atravesada por si subjetividad. Pero sí hay situaciones que a todos nos cogen por sorpresa y que requieren tener una salvaguarda.

En primera instancia, en esta parte del libro se explica qué es y que no es un fondo de emergencia: No es una alcancía donde usted pasa a retirar cada vez que se queda sin efectivo. Es un fondo que se reserva para eso, para emergencias.

En segunda instancia nos explican cuánto se necesita para un fondo de emergencia ¿cuánto necesita? Y a realizar un promedio para lograr entender realmente la función necesaria y fundamental de este tipo de dineros.

5. Tu deuda no es culpa de tu banco

Sin duda, un capítulo que a más de uno no le gustará, ya que siempre será más fácil señalar en otra dirección cuando de recoger el reguero por nuestro comportamiento se trata.

Este es un capítulo sencillo: Gira alrededor de cosas tan simples (imposibles de hacer para algunos), como aprender a manejar las tarjetas de crédito, evitar dar regalos a todo el mundo, pero ante todo entender que su comportamiento con el manejo de sus finanzas es de responsabilidad únicamente suya:

  • Tenga en cuenta qué tipo de créditos toma, bajo qué tasas de interés, las condiciones bancarias del país en el que está. Este libro solo usa referencias para México pero los ejemplos en el cómo se realizan estas conversiones son genéricos.
  • No se deje meter tarjetas por terceros: Esto es, no le reciba tarjetas de crédito a nadie en nombre de nada por hacer favores que pueden afectar su vida crediticia.
  • Revise cuánto va a pagar de forma total en el año por un crédito.
  • Aproveche los programas de recompensas que le permitirán acumular productos como millas o lo que usted guste, si sabe usarlos.
  • Esté al día con los productos bancarios que en algunos casos pueden eliminar intereses o comisiones.

A lo largo de este capítulo se hace un recordatorio de cómo y por qué (mucho más si eres joven) debes tener vida crediticia. También se dan tips para lograr buenas puntuaciones en tu historial:

  • Pagar siempre a tiempo
  • No sobreendeudarse
  • No forzar la capacidad de pago
  • Ser estable

Al cierre de esta sección se muestra un apartado bastante útil sobre cómo salir de deudas, que consiste en aconsejar que lo primero que se debe hacer es cambiar de hábitos: Dejar de comportarnos como los ricos que no somos.

Hacer listados de lo que usted sabe desequilibra sus finanzas, revisar los estados de cuenta y empezar a cambiar pequeñas cosas que pueden significar un ahorro.

La autora entrega esquemas de pago de las deudas más caras a las más baratas recordando que se debe siempre pagar el mínimo de cada una de sus deudas enfocado en salir de las más altas primero. También se nos invita a negociar con el banco (no muerde) y revisar todas las condiciones que tenga su modalidad de crédito.

Finalmente, en este apartado, Macías logra un recuento que pasa por las deudas más comunes pero más complicadas de manejar, como las hipotecas, desde la perspectiva de que es mejor ocuparse que preocuparse: “Siempre hay una manera de salir de deudas y de las angustiantes situación que conllevan (…) Lo más importante: Analiza cómo te metiste en esta bronca, aprende de tus errores y busca soluciones de raíz. Tapar un hueco con otro solo hará que al final tengas un mega boquete”.

6. Inversiones

Este capítulo es uno de los más “carnudos” pues ataca un tema sobre el cual poco sabemos los neófitos y empieza con una gran premisa: Ahorrar no es suficiente para llegar a ser un Pequeño Cerdo Capitalista.

El principio de las inversiones: Hacer que cada peso genere más dinero. En fondos de inversión, según el texto, se deben tener las siguientes variables:

  • Liquidez: Cuánto va ganar y cuándo lo puede retirar.
  • Horizonte: Periodo de tiempo ideal para que su dinero genere rendimientos.
  • Rendimiento: Cuánto ganará en el futuro.
  • Riesgo: Posibilidades de que todo lo invertido desaparezca (a mayor riesgo mayor ganancia, pero más inestabilidad).

Todo lo anterior va ambientado con ejemplos prácticos con un ingrediente de humor bastante ilustrativo.

Se hace un apartado donde se recuerda que el dinero tiene un valor y lo representa bajo el concepto del Valor Presente: Un peso invertido hoy vale más que uno peso que nos pudieran dar en el futuro.

Advertencia, una muy sana: Las pirámides son estafas para todos los bolsillos. De forma muy ilustrativa nos recuerda el caso de Bernard Madoff y hace un recuento para ponernos en alerta. No desincentiva a invertir, solo que da muestrarios de donde no y cómo hacerlo. La moraleja vieja y olvidada: EL DINERO NO CRECE EN LOS ÁRBOLES.

Luego viene un curso acelerado de bolsa, bastante compacto, práctico que aborda la generalidad de las inversiones junto con sugerencias de inversión y lo básico que se debe saber antes de tirarse al ruedo de la inversión bursátil. Por medio de un cuestionario rápido usted podrá saber si está listo para meterle muela a la bolsa de valores.

Ideas para invertir:

  • Bienes raíces
  • Franquicias
  • Negocio propio
  • Máquinas expendedoras
  • Star ups
  • Metales (oro, plata, paladio, etc.)
  • Seguros
  • Cualquier cosa que tenga un mercado de reventa y que su valor aumente en el tiempo.

7. Sobre fondos de pensión y retiro

Este nos toca a todos, porque todos llegaremos a viejos y necesitaremos, gira en torno de:

Si no le alcanza ahora, cómo va a hacer en la vejez. Por lo tanto empiece a ajustar para ahorrar para esos días. ¡Cuida al viejito que algún día serás¡

Hay quienes creen que no van a llegar a viejos, para ellos también hay opciones, pensando en que tienen familia: Seguros de vida, buena inversión para el futuro de un pesimista.

El cierre de este capítulo es demasiado local ya que se centra en la regulación particular de pensiones y retiros en México. La invitación: A revisar la normatividad que les ampara para cada una de las regiones y buscar una asesoría profesional sobre el tema.

8. Protege lo que más te importa, pare eso existen los seguros

Apartado necesario: Tipos de seguros y su funcionamiento. Por medio de una serie de preguntas básicas usted podrá determinar qué tipo de seguro necesita:

  • ¿Vive de su trabajo?
  • ¿Tiene hijos menores de 18 años?
  • ¿Su cónyuge depende económicamente de usted?
  • ¿Tiene familiares que dependan de usted?
  • ¿Su profesión puede causarle demandas por daños a terceros?

De forma práctica la autora responde cada una de estas preguntas ubicando su situación y otorgándole un seguro por situación.

  • Factores que hacen imprescindible un seguro de vida:
  • Que los hijos sean bebes o niños pequeños
  • Que exista un solo ingreso familiar
  • Discapacidades familiares
  • Deudas
  • Carecer de un plan de gastos funerarios

Poseer un seguro es una forma de inversión y de fondo de emergencias al mismo tiempo, se concluye de este capítulo.

9. ¿Con quién se quejan los inconformes?

Pues sí, para llegar a ser un buen pequeño cerdo capitalista, también hay que saberse quejar, reclamar, tener claro con qué entidades puede usted como consumidor anteponer una querella por el valor de su dinero.

Prácticas a las que no estamos acostumbrados:

Prepárese para el peor escenario.

Lea completos, pero de verdad completos los contratos.

Haga sellar las garantías.

Destine un lugar de la casa para guardar garantías y demás documentos sobre compras y servicios.

Este capítulo al igual que el de las pensiones y retiros es local. Cada país tiene oficinas encargadas de asesorar en todo este tipo de reclamaciones.

Para finalizar

Este libro tiene un solo dolor, es local para México. Sin embargo, la información que provee de forma general es bastante útil, práctica y ante todo amena. Rompe la rutina de los manuales de regaños sobre cómo manejar la vida financiera. En lugar de un: Usted es un bruto que no sabe lo que hace, es un: Todos hemos cometido estos errores y esta es una posible solución, pasado por un tamiz de buen humor, calidez y cercanía. El libro no deja cansancio al finalizarlo y realmente es motivador para mejorar los hábitos financieros, requisito indispensable para ser un Pequeño Cerdo Capitalista, que desde el quehacer de la escritora no es más que un querer mejorar la información sobre el tema.


    Periodista, investigador económico y colaborador de Bien Pensado. Historiador, escritor y autor de novelas (El Instalador-Manual de Levitación Magnética) y cuentos de ciencia ficción (Relojes que no marcan la misma hora) y género negro. Cofundador del movimiento literario Las Filigranas de Perder. Ha estado vinculado a distintos medios periodísticos, y cree profundamente que la historia de una sociedad se transforma reconstruyendo su imaginario a partir de nuevas propuestas narrativas.

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    2 thoughts on “¿Por qué ser un Pequeño Cerdo Capitalista?

    1. Me ha encantado! !!!!!!
      Intentaré conseguirlo para regalárselo a mi hija.
      Con 28 años es Licenciada en Marketing y Comercio exterior y hace años que trabaja y ahorra COMPULSIVAMENTE!!!!!
      Le encantará sin dudas…….